Sin aviones, no hay vuelos.

El sector de las aerolíneas enfrenta un año desafiante debido a demoras significativas en la entrega de aeronaves y repuestos, causadas por restricciones y demoras en la cadena de producción. Este escenario afecta especialmente a empresas como Boeing y Pratt & Whitney, que se encuentran en el ojo de la tormenta por dificultades en la producción y suministro de componentes clave.

American Airlines, una de las aerolíneas afectadas por esta situación, se ve obligada a realizar ajustes importantes en su programación para el año 2024. La compañía anunció que recibirá menos aviones Boeing 787 Dreamliners de los previstos, lo que desencadenará la cancelación o reducción de varios destinos operados durante la temporada invernal del hemisferio norte, que va de octubre de 2024 a abril de 2025.

Durante la presentación de sus resultados financieros, American Airlines reveló que solo recibirán tres Boeing 787-9 en lugar de los seis inicialmente esperados. Esto no solo afecta la disponibilidad de vuelos, sino que también retrasa el lanzamiento de la tan esperada cabina premium «Flagship Business Suites».

Boeing, por su parte, anunció esta semana que retrasará la producción del Boeing 787 Dreamliner debido a la escasez de ciertas piezas críticas. Según Dave Calhoun, director ejecutivo de Boeing, los componentes problemáticos se fabrican en Rusia, y las sanciones han dificultado la búsqueda de sustitutos adecuados. Esta situación también impacta los planes de aumentar la producción del Dreamliner, que había sido anunciado a fines de 2023.

Las consecuencias de estos retrasos se sienten a nivel global, con American Airlines anunciando reducciones significativas en varias rutas entre octubre de 2024 y abril de 2025. Algunas rutas serán canceladas, mientras que otras verán reducidas sus frecuencias y se retrasarán las fechas de inicio para las rutas estacionales. Sin embargo, se destaca que algunas rutas experimentarán un leve aumento en sus frecuencias.

En Sudamérica, por ejemplo, la ruta Nueva York (JFK) – Buenos Aires/Ezeiza (EZE) se verá reducida de 14 a 7 vuelos semanales, mientras que la ruta Nueva York (JFK) – Río de Janeiro/Galeão (GIG) aumentará de 4 a 7 vuelos semanales. En España, la ruta Nueva York (JFK) – Barcelona (BCN) será suspendida temporalmente.

Otras rutas afectadas incluyen destinos como Roma, Atenas, Venecia y París, con reducciones en frecuencias o suspensiones temporales programadas.

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